En el mes de septiembre no tenía mucho tiempo para leer, pero logré leer Cerca del corazón salvaje, de Clarice Lispector. Esto fue un poco una excepción para mí, porque habitualmente no me interesan las traducciones (no hablo portugués). Siento que es una posición bastante extrema, viéndolo desde el punto de vista de un traductor, pero pienso que una traducción —cualquiera que sea el idioma, no solo pierde un poco, sino que lo pierde todo. Es como ver y describir, ser y soñar.
Me decía, sin embargo, que el portugués, siendo también un idioma romance, podría hacer una excepción: me decidí a leer la traducción de Basilio Losada.
Es un libro en dos partes, escrito por Clarice Lispector quando tenía unos 23 años, huérfana de madre desde la niñez y de padre recientemente. Lo escribió mientras se formaba como abogada.
La trama podría leerse como un viaje en el que la protagonista nos presenta algunas etapas de su crecimiento personal, quizá no tan diferentes de las que vivió la propia escritora:
«¿Y la continuación de lo que ella había iniciado de niña?», se pregunta la protagonista.
«Las relaciones con las personas se volvían cada vez más diferentes de las relaciones que mantenía consigo misma. La dulzura de la infancia desaparecía en sus últimos rasgos, alguna fuente se cerraba hacia el exterior y lo que ella ofrecía al paso de los extraños era arena incolora y seca.»
Su tristeza era un gran cansancio, pesado, sin ira. Caminó con él por la inmensa playa. Miraba sus pies oscuros y finos como brotes gemelos de blancura quieta hundiéndose y saliendo rítmicamente, como una respiración. Anduvo, anduvo y no había nada que hacer: papá había muerto.
La autora nos ofrece compartir su precisión en el pensamiento de los sentimientos, desde esa casa de la adolescencia donde, por como funciona la vida, aún hay más proyecciones y miedos que experiencia. Me ha gustado el libro; me dio la impresión de seguir con los ojos a la protagonista adentrarse en un espejo.
Quería cerrar mi reseña con algunas citas más que para mí destacaban, pero son muchas, y por eso les recomiendo el libro. Hay una trama, pero es leve y espiritual; pero es, sobre todo, lo escrito, testigo de su joven poesía auténtica, que parece inútil para los lectores de la vida que quieren solo respuestas, que, con un porvenir fantasmático en su corazón, no pueden.
«El barquito oscilaba levemente sobre el mar como sobre mansas manos abiertas.»